La nueva y democrática Gambia: entrevista a S. E. Lang Yabou embajador de Gambia ante España

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10/07/2017Alejandro Dorado Nájera



Yahya Jammeh llegó al poder en Gambia en 1994 y fue una revolución democrática la que le apartó de él en 2016. Adama Barrow, el nuevo presidente de la pequeña república oesteafricana, ganó unas elecciones convalidadas por la comunidad internacional como libres y democráticas, terminando con 23 años de un régimen que, año tras año, se volvía más autoritario y que daba signos de estar amortizado como reflejaba su su creciente aislamiento internacional.

Las constantes violaciones de derechos humanos, la violencia contra periodistas, activistas y comunidades como la LGTBI, combinadas con las salidas de tono del depuesto Jammeh en foros internacionales, convirtieron al líder en un paria internacional, aislado y cada vez más ensimismado consigo mismo. Tras las elecciones que confirmaron la decadencia del liderazgo de Jammeh, convirtiendo al joven Adama Barrow en nuevo presidente electo, se produjo lo que todos temían: Jammenh, que había reconocido previamente las elecciones como justas y libres, se aferró al poder declarándolas irregulares, pese a que los resultados habían sido convalidados por observadores, organizaciones internacionales y por él mismo.

Este hecho provocó una reacción internacional sin precedentes en la que organizaciones africanas como la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO-ECOWAS) y la Unión Africana (UA) presionaron para forzar la salida de Jammeh, junto con otros Estados —como el vecino Senegal, Nigeria, etc.—, la UE, la ONU y otras organizaciones internacionales.

Gracias a las presiones diplomáticas surgidas desde África y lideradas por africanos —y también a la amenaza de intervención militar—, se logró resolver el impás gambiano sin derramamiento de sangre, lo que constituye una excelente noticia y una muestra de que la tolerancia en el continente hacia gobiernos ilegítimos está mutando.

Con la llegada de Adama Barrow y la estabilidad política e institucional que representa, se abre ahora una ventana de oportunidad, amplificada por el eco e el interés que el impás gambiano suscitó en prensa y foros internacionales, para mostrar al mundo esta nueva Gambia en construcción. Con sus retos y con sus oportunidades.

S. E. Lang Yabou, embajador de la República de Gambia desde 2013 en el Reino de España, vivió de cerca los movimientos diplomáticos que activaron la repuesta internacional de condena y repulsa al régimen de Jammeh que propiciaron su caída y es conocedor del potencial de su país de origen. Nos lo cuenta en esta entrevista:

Quiero agradecer públicamente al pueblo español y al gobierno quienes, desde el principio, cumplieron sus promesas de apoyo al régimen democrático en Gambia

 

Como es de esperar, nuestra primera pregunta va sobre el reciente cambio político en Gambia y la nueva estabilidad institucional y apertura internacional que trae consigo. ¿Cómo valora este cambio, casi tectónico, que ha resultado en la llegada al poder del nuevo presidente Adama Barrow, remplazando al antiguo presidente Yahya Jammeh?

Apreciamos mucho el interés de eBiz Africa Review en trabajar con nosotros para mostrar esta nueva Gambia. Nuestro país ha experimentado un cambio que podríamos tildar de único ya que ésta es una de las pocas veces en la historia en la que un país ha sido capaz de derribar y remplazar un dictador por sus propios medios y sin derramar una gota de sangre. Esta transformación ha tenido lugar gracias a los gambianos, tanto los de intramuros como los de la diáspora, que compartimos el compromiso común de contar con un gobierno respetuoso con el Estado de derecho, los principios democráticos y los derecho humanos de todos aquellos que viven en Gambia.

El impás político que se produjo en Gambia, pudo romperse gracias a los esfuerzos de la mayoría social, representada por el presidente electo Adama Barrow, y al apoyo brindado por al comunidad internacional. Una vez ésta formalizó su apoyo a la coalición de partidos encabezada por Adama Barrow y con la luz verde para la intervención militar por parte de la ECOMIG [la misión militar de ECOWAS-CEDEAO en Gambia], el balance de fuerzas cambió dando lugar a la salida forzada del dictador y su entorno.

Gambia es, hoy en día, una nación libre y segura, donde las personas son libres de expresarse y de participar en el desarrollo del país dentro de un Estado democrático y de derecho. Para mí, eso lo es todo, porque nada puede conseguirse sin libertad. Por fin todos y cada uno de los ciudadanos de Gambia disfrutan de los mismos derechos y privilegios, tal y como proclama nuestra constitución.

El gobierno actual está decidido a crear oportunidades de negocio en el país para, de este modo, favorecer que la gente se beneficie de otra la las ventajas que trae la democracia, como es la estabilidad. Un paso muy importante consiste en la reintegración de Gambia tanto en la Commonwealth [de la que se desvinculó en octubre de 2013] como en la Corte Internacional de Justicia [que el expresidente Jammeh abandonó en octubre de 2016 tildando de «racista» a la organización]. Jammeh se retiró de ambas por temor a ser perseguido por los crímenes contra la humanidad cometidos por su gobierno, pero Gambia continúa hoy en día comprometida con sus obligaciones internacionales derivadas de los tratados y convenciones firmados y completamente abierta a establecer relaciones con el resto del mundo.

El hecho de que la transición en el poder fuera pacífica se debió, en gran parte y como ha mencionado, al papel de la comunidad internacional cuando el expresidente Jammeh rechazó ceder el poder al democráticamente electo Adama Barrow. ¿Puede hablarnos más la importancia que tuvieron organizaciones regionales como la ECOWAS-CEDEAO y la Unión Africana? ¿Cuál fue el papel de la UE y de España, entonces presidente de turno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en diciembre de 2016?

Fue gracias al tremendo apoyo de la comunidad internacional —especialmente a ECOWAS-CEDEAO, la UA, la ONU y otras instituciones y países amigos— que pudo acabarse con el impás político que impedía la transición a un Estado libre y democrático en Gambia. La misión militar de ECOWAS-CEDEAO en Gambia (ECOMIG) fue autorizada por la ONU a utilizar la fuerza en el caso de que el presidente depuesto no asumiera los resultados de las elecciones. La respuesta se produjo tras las declaraciones del expresidente Jammeh en las que admitía públicamente el carácter democrático de las elecciones que había perdido y que luego rechazó con el único fin de permanecer en el poder.

España fue uno de los socios principales en este proceso y quiero agradecer públicamente al pueblo español y al gobierno quienes, desde el principio —en reuniones que tuve personalmente con representantes oficiales—, se comprometieron y cumplieron sus promesas de sustento a la puesta en marcha de un régimen democrático en Gambia. Esto se hizo a través de acciones específicas de apoyo a todas las resoluciones en la ONU y apoyando los esfuerzos del gobierno actual por hacer de Gambia un gran país.

Además de ser embajador de Gambia ante el Reino de España, usted es embajador ante Italia, Grecia, Malta, Portugal y ante varias organizaciones internacionales (FAO, IFAD, PMA y OMT —Organización Mundial del Turismo—). El turismo es el principal sector económico en Gambia, constituyendo más del 20% del PIB y dando empleo a más de 100 000 gambianos. ¿Cuál es la importancia de su relación con la OMT en calidad de organización internacional especializada para el campo del turismo?, ¿cuáles son las perspectivas futuras del sector en Gambia?

El turismo es, no solo un sector vital para la economía gambiana, sino también para el empleo de los jóvenes, con potencial de reducir la salida de inmigrantes ilegales del país. El turismo está llamado a ser, junto con el desarrollo de infraestructuras, el principal motor de creación de riqueza en el país.

En los últimos cuatro años hemos incrementado exponencialmente nuestras interacciones con la OMT, con Gambia participando en la mayoría de sus iniciativas, como INVESTUR, que es una evento anual que se celebra durante la feria de turismo de Madrid, FITUR, don de inversores de todas las partes del mundo exploran oportunidades de negocio en el sector turístico. La participación en INVESTUR ha demostrado también ser un valor positivo a la hora de garantizar el reconocimiento del Gambia Tourism and Hopitality Institute (GTHI).

Actualmente estamos enfocados a mejorar nuestro sistema estadístico sobre el sector turístico. Como es obvio, para mejorar algo, antes debes poder medirlo para verificar si con una u otra política mejoras o, por el contrario, empeoras. Para ello son necesarias las estadísticas y la OMT nos apoya a la hora de hacer que nuestra industria turística compile y almacene ese tipo de datos para, posteriormente, analizarlos. Esperamos que, con el nuevo gobierno y con la transición de Gambia hacia un Estado efectivamente democrático, nuestra relación con la OMT se intensifique en un futuro próximo.

Desde que fui acreditado en España, he concentrado mis esfuerzos y mi autoridad a hacer de Gambia un producto turístico atractivo para este mercado y estoy muy satisfecho con el creciente aumento del números de visitantes españoles a mi país.

España necesita reforzar su presencia en Gambia con una Embajada. Hay alrededor de 30 000 gambianos viviendo en España, ambos países están unidos para siempre y esa es un interacción que continuará

 

Gambia está viviendo un momento político apasionante que se traduce en nuevas políticas, también en lo económico. ¿Dónde están, según su punto de vista, las mayores oportunidades para el mundo de los negocios en la nueva Gambia?

Un área que considero prioritaria es la agricultura, que actualmente emplea al 70% de los gambianos. Hasta 1994 —cuando el gobierno del expresidente Jammeh llegó al poder—, la agricultura era el pilar de la economía de Gambia y la producción de cacahuete alcanzaba 300 000 toneladas al año, siendo la principal fuente de divisa extranjera para el país gracias a su exportación. Lamentablemente, el régimen anterior llevó al colapso a esta industria que, hoy en día, produce menos de 5 000 toneladas anuales. Esto da una idea de las posibilidades del sector y de la necesidad de grandes inversiones para hacer que la agricultura sea un sector lucrativo otra vez.

Otro sector prometedor son las energías renovables, junto con el sector salud —Gambia necesita expatriados que puedan asistir y transferir conocimientos en este sector— y las infraestructuras —para Gambia los materiales de construcción españoles son ya muy demandados por su gran calidad. Hay espacio para el crecimiento aquí y estos sectores son campos de gran potencial de crecimiento donde los inversores pueden disfrutar, además, de incentivos gubernamentales a la inversión.

De entre esas oportunidades, ¿cuáles considera prioritarias para el gobierno y cómo va a divulgar éste esas posibilidades de inversión a nivel internacional?

En tiempos pasados, el contexto de inestabilidad política transmitía miedo y desconfianza a la comunidad inversora. Afortunadamente, ahora contamos con un clima político favorable con un marco legal apropiado en el que damos la bienvenida a todo el mundo para invertir en Gambia en un ambiente en el que garantizamos beneficios, protección, estabilidad y garantías a la inversión.

Una vez hayamos hecho llegar ese mensaje, la comunidad inversora comenzará a venir y es lo que ya estamos comenzando a ver. Desde que se produjo el cambio de gobierno, hemos visto cómo se ha aumentado en número de barcos arribando a nuestros puertos, de aviones aterrizando en nuestros aeropuertos y cómo varias empresas han mostrado interés en nuestro mercado.

Como ha comentado, la agricultura y la pesca son sectores interés para Gambia, pero también para España. ¿Cómo considera que ambos países pueden aprender mutuamente de sus buenas prácticas en estas áreas?

Tanto la agricultura como la pesca son vitales para Gambia, pero han sido muy mal gestionados en los últimos 22 años. Queremos enfocarnos en el potencial de los profesionales expatriados para revitalizarlo. España un actor fuerte en el área de movimientos cooperativistas —que también fue considerable en la Gambia de los años 70— y puede apoyarnos en este campo, contribuir con tecnologías avanzadas y conocimientos sobre las técnicas más eficientes de cultivo. Lo mismo se puede aplicar a la pesca.

Los agricultores y pescadores españoles pueden invertir en Gambia con costes de producción mucho menores si los comparamos con cualquier otra localización. Gambia ofrece muchas oportunidades, tierra arable y potencial hídrico para permitir a los agricultores españoles invertir en ella. Nuestra mayor necesidad recae en la mecanización agrícola.

¿Está usted promoviendo esas oportunidades de negocio desde su posición como embajador de Gambia en España?

Por supuesto. Recientemente he emprendido un viaje a la región de Lleida donde tienen pericia en el área de la horticultura, la acuacultura y la alimentación animal. Sería estupendo si pudiéramos asociarnos con ellos y enviar a algunos de nuestros jóvenes agricultores a aprender esas técnicas para que , en el futuro, esos jóvenes agricultores formados puedan diseminar sus conocimientos de vuelta a Gambia compartiéndolos con los granjeros locales.

 Con los medios adecuados, en un país en el que hay voluntad política y con la formación adecuada, podemos avanzar en el futuro de Gambia

 

La innovación es uno de los motores del desarrollo y muy necesaria para el avance tecnológico que Gambia necesita. ¿Cómo evalúa el grado de innovación gambiana y su futuro en lo relacionado con el desarrollo tecnológico?

Los gambianos son innovadores natos y preveo un futuro brillante en esta área. Pero para llegar ahí, necesitamos  asociarnos con gente que cuente con los medios y conocimientos necesarios. El gobierno ha emprendido un giro de 180º en este campo desde que asumió sus funciones. Cuando el expresidente Jammeh abandonó el poder, se llevó incluso las reservas de liquidez del Banco Central, dejando al país con la divisas suficientes para sufragar menos de un mes de importaciones. 

Gracias a las medidas innovadoras del gobierno y de los gambianos, el país se ha recuperado casi completamente del déficit heredado. Hoy vemos cómo el espíritu asociativo vuelve a Gambia, con gente queriendo crear organizaciones para contribuir al desarrollo del país en la medida de sus posibilidades: esto es innovación.

Me preocupa cómo mantener a las generaciones jóvenes en el país para que contribuyan a su progreso. Con los medios adecuados, en un país en el que hay voluntad política y con la formación adecuada, podemos avanzar en el futuro de Gambia.

Después de haber servido como embajador de Gambia ante España por más de cuatro años, ¿cómo evalúa las relaciones bilaterales?

Gambia y España tienen excelentes relaciones bilaterales. Tenemos cercanía no solo geográfica —la distancia de Gambia a Las Palmas es menor que la de Las Palmas a la península—, sino también en cuanto a nuestra cooperación.

En estos cuatro años he visto colaboración a muchos niveles gracias a la presidencia de la embajada de Gambia en España y a una presencia diplomática fuerte de España en Gambia que, pronto, se materializará en una embajada. Hemos firmado varios acuerdos de cooperación, hemos negociado dos memoranda de entendimiento y varios organismo españoles y municipios están involucrados en la puesta en marcha de proyectos en Gambia, sin olvidarnos de las actividades filantrópicas de no pocos individuos e instituciones.

En cuanto al sector del turismo, en 2013 registramos la llegada de unos 3 000 españoles y en 2015 esta cifra había aumentado hasta los 7 000 —un aumento de más del 100%. A esto ayuda la conexión aérea: dos vuelos directos por semana, uno desde Las Palmas y otro desde Barcelona desde hace ya cuatro años.

Y, ¿qué medidas considera que ayudarían a llevarlas a un grado superior de colaboración?

España necesita reforzar su presencia en Gambia con una Embajada. Hay alrededor de 30 000 gambianos viviendo en España (muchos con ciudadanía española), que tienen familia en Gambia; ambos países están unidos para siempre y esa es un interacción que continuará.

Mi llamamiento a las autoridades españolas a que refuercen su presencia en Gambia con una embajada —al menos un consulado— se basa en la voluntad de acercar los servicios del Estado a los ciudadanos tanto gambianos como españoles. Actualmente los gambianos necesitan personarse en el consulado español más cercano, en el vecino Senegal: una inversión de unos 300 euros para obtener una certificación oficial que puede costarles 3 euros. He tenido la oportunidad de acercar estas problemáticas a las autoridades pertinentes en España, ya que es algo que afecta no solo a las interacciones entre nuestros pueblos, sino también a las posibilidades de hacer negocio e invertir en Gambia.

Otro paso adelante en nuestras relaciones sería la puesta en marcha de diversas convenciones bilaterales, como la de Seguridad Social, que permitiera a cubrir mutuamente a ciudadanos con estatus de expatriado con una protección reciproca. Otra convención que está siendo analizada por el gobierno de Gambia es la de protección de inversiones y comercio que, una vez finalizada, va  envigorizar el intercambio comercial entre nuestros países.

Mi llamamiento es sencillo: el pueblo y el gobierno español han apoyado a Gambia en este crítico periodo de transición y necesitamos que sigan haciéndolo ahora, directa o indirectamente, permitiendo que Gambia se convierta en una nación prospera.

Como embajador, uno de sus deberes es cuidar y conocer las necesidades de la diáspora gambiana: ¿cómo está esta comunidad integrada en la sociedad española?, ¿es una comunidad organizada?

Es un tema de mucha importancia ya que la diáspora se ha convertido en una de las temáticas centrales en la diplomacia del siglo XXI. Es un área en la que, en la embajada, hemos tenido mucho éxito y hemos sido capaces de gestionar nuestras relaciones de forma fructífera y estrechar lazos. Ambas partes entendemos que la embajada está aquí para servirles y eso es lo que hacemos.

La diáspora gambiana en España en muy respetuosa y aprecia nuestro trabajo, a la vez que es una comunidad bien integrada en la comunidad que va ya por la segunda generación. Son personas disciplinadas que obedecen la ley del país que les acoge, que están aquí para trabajar duro (como empleados y como emprendedores, de los que se benefician ambas economías) y que pagan sus impuestos. Alrededor del 20% del PIB de Gambia viene de los envíos de remesas por parte de la diáspora, lo que hace una idea del interés que existe por que sea una comunidad bien tratada y que se sienta atendida.

Ahora que la situación en el país mejora en cuanto a libertades y estabilidad, ¿existen planes para atraer a la diáspora gambiana en España de vuelta para apoyar el desarrollo del país con su experiencia?

Es un proceso ya en marcha. Gambia se enorgullece de su diáspora y del papel que ésta tuvo en el restablecimiento de la democracia. Nuestro mensaje a los emigrados es que deben seguir apoyando la evolución del país a través de sus asociaciones. Han respondido muy positivamente.

Para terminar: ¿qué valoración hace, desde un punto de vista tanto profesional como personal, de su estancia como embajador en España?

Creo que lo más puedo resaltar es que, durante mi periodo al frente de la embajada, hemos sido capaces de poner Gambia en el mapa en España. Hemos podido crear la marca Gambia y divulgarla en el Reino de España y, gracias a eso, hemos visto aumentar significativamente el número de interacciones entre ambos países —tanto desde la óptica de la inversión, como del número de visitantes, de las conexiones aéreas,…

Además, hemos podido fomentar la cohesión social de la comunidad gambiana. Hemos, también, logrado reorganizar algunas funciones de la embajada para mejorar el servicio sin aumentar el gasto, implementando una política de responsabilidad hacia aquellos que pagan impuestos en Gambia. Nos esforzamos por simplificar los procesos y procedimientos para poner fácil las cosas a aquellos que requieren nuestros servicios. Gracias a todo eso hemos podido potenciar las relaciones con la diáspora y entre países, no solo al nivel interestatal, sino también al de municipios y entre sociedades civiles.

Hemos promovido el intercambio comercial, de inversiones y de visitantes y mejorado la imagen de Gambia de forma que hemos creado confianza mutua entre las sociedades española y gambiana. Considero que, con este trabajo en equipo realizado por la embajada, mi estancia aquí ha sido muy fructífera. Queda mucho por hacer y seguimos trabajando para poner en marcha cualquier iniciativa de la que pueda derivarse beneficio mutuo.

Personalmente, durante estos cuatro años he tenido el privilegio de observar el verdadero poderío de la diplomacia cuando ésta se ha puesto en acción durante nuestro periodo de impás político.

Puedo asertivamente asegurar que mi experiencia en España ha contribuido a hacerme mejor persona. Mi periodo al frente de la misión ha terminado pero el gobierno actual me ha concedido una extensión, lo que supone un voto de confianza que, estoy seguro, la embajada —como equipo que somos—, no vamos a defraudar.

Siempre digo a mi equipo que, independientemente de dónde estés en el mundo, tu marca es la República de Gambia y es necesario que esa marca se promocione continuamente, sobre todo por parte de aquellos que hemos sido elegidos para representar nuestro país en el extranjero. Es lo que siempre intento para promover el desarrollo de Gambia. El conocimiento mutuo y la colaboración nos hacen más fuertes y estoy seguro que la relación entre Gambia y España se seguirá robusteciendo en los años venideros.

 

Entrevista realizada por Alejandro Dorado Nájera (@DoradoAlex), Javier Chica Acedo y Yolanda Moreno Bello.

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