Carlos Santos, representante del Grupo Oásis Atlântico - Hotels & Resorts, en Cabo Verde.

Edición Especial

La mayor industria de Cabo Verde es el turismo, representando 24% del PIB y aproximadamente 20% del empleo nacional. 

 

Sin embargo, el país necesita diversificar el sector para no depender en exclusiva de un tipo de turismo, como ha manifestado en múltiples ocasiones el nuevo primer ministro Ulisses Correia e Silva. ¿Cuál es su visión sobre las posibilidades de diversificación del sector turístico caboverdiano?

 

Por Alejandro Dorado Nájera y Diana Lopes

@DoradoAlex

 

 

Considero que ha llegado el momento de aposta por la diversificación, teniendo en cuenta la madurez del sector y la diversidad cultural, paisajística y ecológica de las islas, para que no seamos dependientes de un sólo subsector. Hoy en día, es el mercado quien demanda una apuesta en otros nichos como el turismo de salud, el de conferencias, el turismo relacionado con las personas mayores o el turismo rural. Debemos caminar hacia esos campos, sobre todo en islas que no tienen las características que poseen Maio, Sal o Boa Vista para albergar turismo balneario.

 

Esto no quiere decir que el impacto económico del turismo de sol-y-playa no sea relevante y haya que mantenerlo. Por poner un ejemplo, en un grupo como el nuestro, de cada 1.000 euros que recibimos 300 van para los cofres del Estado a través de diferentes impuestos: es una contribución de un tercio de nuestros ingresos, sin contar con la parte destinada a salarios y remuneraciones ni con la generación de actividad local. El modelo «todo incluido» no puede considerarse como nefasto para la economía y la sociedad de Cabo Verde, como algunas voces critican. Más bien al contrario: la economía del país creció mucho gracias al desarrollo del turismo en las islas de Sal y Boa Vista, cuyo PIB per cápita duplica la media nacional; otro fenómeno a tener en cuenta es el crecimiento poblacional experimentado, por ejemplo, en la isla de Sal que ha pasado de 7.700 personas en 1990 a 35.000 en 2016 empujada por la actividad turística del «todo incluido».

 

Usted considera la creación del «producto Cabo Verde» como uno de los desafíos para la promoción del país, ¿qué otros retos considera que tiene el país y el sector del turismo nacional en concreto? 

 

En la actualidad, aunque tenemos 4 aeropuertos internacionales, buenas carreteras y modernos puertos, todavía enfrentamos algunos desafíos como la conexión aérea y marítima entre las islas. Sin transporte adecuado no conseguiremos unificar la economía del archipiélago, lo que limita el beneficio que le pueden sacar al turismo otros sectores nacionales como la agricultura, la ganadería o la pesca.

 

La compra de bienes alimentarios por parte de los hoteles de Cabo Verde alcanza los 60 millones de euros al año. La inmensa mayoría de esas compras se hace en el exterior debido a la inexistencia de una verdadera industria agroalimentaria caboverdiana y a la ineficiente conexión marítima entre islas. Muchas familias en el medio rural se podrían estar beneficiando del tirón del turismo si esos obstáculos no estuvieran presentes y el país podría ahorrar centenas de millones de escudos caboverdianos en divisas si el abastecimiento de los hoteles se hiciera mediante la producción nacional. En 2016 el país acogió cerca de 700.000 visitantes, tenemos que aprovechar este nuevo ciclo que se inicia.

 

Otros desafíos residen en la necesidad de revalorización de lugares turísticos en las diferentes islas. Lugares con relevancia histórica y cultural carecen de señalización, clasificación y consiguiente divulgación por parte de los operadores turísticos. En paralelo, necesitamos apostar por la calidad en el turismo. La certificación de calidad de negocios como restaurantes, pubs, tiendas o artesanos es la vía adecuada. Es un proceso que está siendo realizado y que es necesario para poder atraer y fidelizar al turista aprovechando nuestras condiciones naturales: Boa Vista y Sal tiene las mejores playas del mundo y el país es bañado por el sol 360 días de los 365 que tiene el año y eso hay que aprovecharlo.

 

El Grupo Oásis Atlântico, uno de los primeros que se estableció en el país, está presente en las islas de Santiago, Sal –con dos hoteles- y en São Vicente. Háblenos de la trayectoria del grupo, su capacidad hotelera, la calidad de sus servicios y sobre el impacto que genera para el país en cuanto al empleo generado.

 

El grupo, que opera en la actualidad con 1.141 cuartos -874 en Cabo Verde y 267 en Brasil- y emplea a unos 750 trabajadores directos, surge en 1993 tras unas vacaciones de un grupo de amigos portugueses, entre los que se encontraba el Sr. Agostinho Abade, actual Presidente del Grupo Oásis Atlântico, en la isla de Sal. Estos amigos se interesaron por la isla y su potencial turístico, adquiriendo una empresa local, la Companhia de Fomento, que se dedicaba a la extracción y exportación de sal desde el inicio del siglo XX gracias a lo que poseía un amplio patrimonio inmobiliario en la isla.

 

En a misma época, el gobierno de entonces comenzó un proceso de privatización de las principales unidades hoteleras de propiedad estatal, adquiriendo el grupo tres hoteles: el Hotel Praia Mar en la capital del país, el Belorizonte en Sal y el Hotel Xaguate en la isla de Fogo, completándolos posteriormente con el Hotel Porto Grande en la isla de São Vicente. 

 

En el año 2000 en grupo se expande a Fortaleza, en Brasil, donde opera con dos hoteles y donde tiene proyectos turísticos e inmobiliarios en desarrollo. A partir de ese momento, el grupo no ha dejado de expandirse, aumentando la capacidad en el Hotel Belorizonte e inaugurando el Hotel Novorizonte en la misma isla de Sal , en la que contamos con 363 habitaciones entre ambos.

 

En 2013 el grupo inaugura el Hotel Salinas SEA, con 338 cuartos de cinco estrellas, y planea en un futuro cercano el lanzamiento del proyecto Salinas Sand, también en la isla de Sal, que contará con 450 habitaciones y apartamentos. En el largo plazo, contamos construir un complejo residencial de 427 apartamentos turísticos en un área de 35.000 m2, el Salinas Residence. También invertimos en renovación y el hotel Belorizonte acaba de inaugurar 72 bungalós. En Boa Vista, el grupo tiene proyectos como el Chaves Resort, con una inversión de 66 millones de euros para un hotel de 550 habitaciones, o el Sal Rei Villa, en Sal Rei, que contara con 120 cuartos. 

 

El Grupo Oásis Atlântico quiere afirmarse en mercados lusófonos y en el eje Europa-África-América, intentando aprovechar el factor histórico que une a los pueblos de estos continentes. Quiere ser reconocido como un grupo multicultural que apuesta por la historia y la cultura para que las vacaciones sean una experiencia para recordar. Buscamos diferenciarnos de la competencia convirtiendo las vacaciones en un momento de intercambio y aprendizaje con los pueblos de destino y de enriquecimiento personal a través de la decoración, de la gastronomía, de las actividades de animación y de la responsabilidad social corporativa. 

 

Cada hotel es un pedazo del país de acogida en el mundo Oásis.

 

¿Cuál es la ocupación de los hoteles y cuál es el perfil del visitante del Grupo Oásis Atlântico?

 

En esto último dos años, las tasas de ocupación rondan el 70%. Son niveles satisfactorios teniendo en cuenta la estacionalidad en los meses de mayo a junio y demuestran la demanda internacional de nuestros servicios. 

 

Los hoteles acogen a un publico internacional que varía en cuanto a su procedencia en función de la época. De noviembre a abril son más habituales los huéspedes escandinavos, alemanes y británicos, que rondan los 50 o 65 años y que buscan sosiego. De mayo a octubre nos frecuentan personas del sur de Europa: españoles, portugueses, franceses e italianos. También recibimos visitantes del este de Europa, un nuevo mercado en crecimiento, sobre todo de Polonia, Chequia y Hungría. 

 

Seguimos intentando atraer otros mercados y nacionalidades, entre los que destaca el mercado ruso, aunque las dificultades de conexión con este país son un obstáculo que dificulta la llegada de estos turistas.

 

El Grupo Oásis Atlântico es un caso de éxito caboverdiano: ¿cuáles son las ventajas competitivas que el grupo ofrece frente a la competencia y que explican las buenas cifras del grupo?

 

En primer lugar, el hecho de estar presente ene tres islas, próximamente en una cuarta isla, Boa Vista, nos distingue ya que ninguna empresa hotelera en Cabo Verde tiene esta presencia.

 

En segundo lugar, somos un grupo que valora mucho la cultura caboverdiana. Eso se demuestra en la práctica hotelera, tanto en la inversión que realizamos año tras año en nuestras actividades de animación como en la gastronomía que ofrecemos. No somos un grupo de dimensión internacional que normalice o estandarice el producto. En cada hotel, el cliente encuentra un pedazo de la cultura y gastronómica de Cabo Verde y de la isla en donde se encuentra, acompañado de música en directo a cargo de músicos locales. 

 

En tercer lugar, nuestra atención es personalizada y huimos del modelo de gran hotel sin contacto con los huéspedes. Buscamos un contacto familiar. Buscamos la proximidad y el acercamiento a la cultura local.

 

En cuarto lugar, nuestra localización, junto a una de las Siete Maravillas de Cabo Verde, la playa de Santa María en el caso de nuestros hoteles en Sal, una de las mejores del mundo, supone una ventaja. También estamos cerca de los centros urbanos en todas las islas, que son espacios a los que los turistas pueden desplazarse con facilidad para convivir con los caboverdianos y frecuentar otros espacios como clubs o restaurantes donde divertirse y escuchar música en directo.

 

Los hoteles Oásis han acompañado a la historia social y política de estas islas, y es por eso que pueblo caboverdiano nos tiene en alta estima. Además, como no podría ser de otra manera, el grupo contribuye al bienestar del país al cumplir con sus obligaciones fiscales, su responsabilidad social corporativa y al mantener empleos a gran escala generando riqueza. Esto dice mucho sobre cómo el grupo Oásis Atlântico ha venido conformado su camino hacia la sostenibilidad a largo plazo y es la imagen de marca que queremos cultivar y transmitir.