Análisis: Mozambique ante su escenario multicrisis

PolíticaEconomíaMozambiqueÁfrica del Este
20/10/2017Alejandro Dorado Nájera



Aunque no ocupe los titulares de nuestros periódicos en Mozambique se decide en estos momentos el destino de un conflicto que ha enfrentado a mozambiqueños de distintos colores políticos en enfrentamientos y violencia desde hace más de 40 años.

El actual conflicto político-militar mozambiqueño es fruto de un enfrentamiento secular entre dos grupos, FRELIMO (Frente de Libertação de Moçambique) y RENAMO (Resistência Naciaonal Moçambicana). Comprender esta relación FRELIMO-RENAMO, marcada por los vaivenes geopolíticos y equilibrios regionales de la época, es esencial para entender los traumas por los que atraviesa el Mozambique de hoy. Rivales irreconciliables, estos dos partidos han vivido enfrentados desde la independencia del páis: militarmente primero -Guerra Civil (1977-1992)-, políticamente después -a partir de 1994 con la abertura al multipartidismo-, sin renunciar a la combinación de ambas –como viene siendo el caso desde 2012. 

El nacimiento de FRELIMO se fragua en el contexto de las luchas de liberación africanas de los Sesenta. El padre de la unidad tanzana, Julius Nyerere, patrocinó su formación como fuerza de oposición al poder colonial portugués en un intento de sumar aliados al área de influencia comunista -la KGB les entrenaba y financiaba. Fue el inicio de la Lucha de Liberación de Mozambique contra la dictadura del Estado Nuevo portugués en 1964, que se prolongó hasta 1975.

Tras la cesión de la administración de Mozambique al gobierno del presidente Samora Machel, FRELIMO estableció un régimen marxista-leninista en el país y comenzó a dar cobijo a guerrillas comunistas como la ZANU del todavía hoy dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, o la ANC de Nelson Mandela en Sudáfrica, que luchaban contra los gobiernos blancos racistas de países vecinos.

El régimen racista de Ian Smith del actual Zimbabue, reaccionó formando una guerrilla anticomunista, RENAMO, apoyada también por el gobierno del apartheid sudafricano y por los paramilitares Jóvenes Pioneros del excéntrico dictador anticomunista malauí Hastings Banda. 

Después de 16 años de guerra proxy, marcada por el derribo del avión en el que viajaba Machel, presuntamente a manos del régimen del apartheid, FRELIMO y RENAMO firmaron la paz en 1992.

Las primeras elecciones multipartidistas de 1994 dieron la victoria a la FRELIMO de Joaquim Chissano, arquitecto de la paz, que había remplazado a Machel en la jefatura del Estado y trasformado Mozambique de un régimen unipartidista con economía planificada a una democracia multipartidista con economía de mercado. A partir de entonces FRELIMO, fuerza motora de la independencia, siempre ha estado en el poder con los gobiernos del propio Chissano, de Armando Guebuza y, desde 2015, de Filipe Nyusi.

Igualmente, RENAMO, dirigida por el sempiterno Afonso Dhlakama, siempre ha estado en la oposición, armada o/y parlamentaria, denunciado fraude electoral elección tras elección.

 mozambique barco ADO

La situación político-social

En 2012, reclamando la revisión del sistema electoral y la descentralización a las provincias, RENAMO retomó las armas. Tras las últimas elecciones presidenciales y legislativas de 2014, dominadas por la abstención, FRELIMO volvió a vencer pero el apoyo a RENAMO fue superior en la mayoría de provincias del norte y centro del país, donde se han descubierto importantes yacimientos de hidrocarburos. Estos resultados han servido a Dhlakama como incentivo para mantener sus posiciones e, incluso, amenazar con la división del país a partir del río Seve.

Los irresolutos asesinatos de intelectuales críticos con la gestión de FRELIMO y de miembros destacados de RENAMO, incluyendo dos frustrados tiroteos contra el propio Dhlakama, espolearon los combates en el centro del país a principios de 2016, provocando el éxodo de civiles de los que más de 10 000 se refugiaban en el vecino Malaui a principios de 2016, según ACNUR.

Más allá de la guerrilla de kaláshnikovs, se ha impuesto en el país una guerra informativa en la que las Fuerzas de Defensa y Seguridad y RENAMO se culpan mutuamente de muertes y ataques no confirmados.

La situación económica

Durante la pasada década, Mozambique crecía a una media del 8,1%. Sin embargo, con la desaceleración en los países emergentes, la caída en el precio de las materias primas que el país exporta -aluminio e hidrocarburos principalmente-, el subsiguiente retraso en las multimillonarias inversiones anticipadas por el gobierno y la caída en inversión extranjera —del 74% en 2015 y del 11% en 2016 según la UNTAD—, el país ha desacelerado su crecimiento hasta el entorno del 4-5% para los próximos años. 

Necesitado de dólares para nutrirse de importaciones y sin exportaciones que se los proporcionen, la moneda mozambiqueña, perdió alrededor de un 40% de su valor en 2016, aunque en 2017 haya revalorizado entorno a un 20% comparado con el año precedente. En una economía que adolece de una falta crónica de producción nacional - el 70% del consumo es importado-, el aumento de la inflación —de en torno al 10% actualmente, aunque con picos superiores al 25% en meses precedentes—, tiene un potencial desestabilizador imprevisible y, ya en abril, se convocó una huelga general en un país poco acostumbrado a las reivindicaciones. 

Bazarutos mozambique ADO

El factor climático

Eventos climáticos como El Niño, exacerbados por el cambio climático, se están cebando con Mozambique, que fue el país más afectado por eventos climáticos en 2015. Inundaciones en el norte y una sequia sin precedentes en el centro y sur que echaron a perder el 40% de las cosechas a principios de 2016, agravando la necesidad de importaciones y restando músculo exportador al país.

La situación de sequía persistente es que dejó 1 500 000 personas, en riesgo de hambruna, según alertó el gobierno en abril de 2016, se ha visto aliviada por lluvias en 2017 que, tristemente, también han provocado inundaciones y la consiguiente vulnerabilidad alimentarias, con cerca de 400 000 en riesgo según el PMA.

La herencia

Ante esta coyuntura, el ejecutivo de Nyusi tiene un estrecho margen de maniobra debido a la herencia envenenada dejada por su padre político, el anterior presidente Armando Guebuza (2005-20015).

En los 2,700 km de costa de Mozambique, solo uno de los 130 barcos que pescaban atún, una de las promesas de renta y desarrollo del futuro mozambiqueño, era nacional. El gobierno de Guebuza, queriendo revertir la situación creó una empresa pública destinada a convertir Mozambique en una potencia exportadora: EMATUM. 

La noticia saltaba a principios de año: EMATUM no podía pagar su deuda y se activaban las garantías del Estado descubriéndose que, de los 850 millones adeudados, sólo 250 habían sido utilizados para la compra de barcos pesqueros y el resto para protección costera. Aunque la deuda de EMATUM se reestructuró exitosamente, esa revelación fue el desencadenante de sucesivas bajadas en el rating crediticio del país hasta el bono basura, reflejando la creciente desconfianza internacional.

El foco se centró entonces en la deuda mozambiqueña y la prensa internacional reveló la existencia de deudas no declaradas contraídas por el anterior gobierno de Guebuza mediante empresas fantasma: Proindicus, 622 millones de dólares; MAM, 535 millones.

maputo ADO

El montante adeudado por Mozambique se elevaban así hasta el 75% del PIB del país, frente al 57% del año precedente.

El destino de estos fondos no ha sido aclarado pero el hecho de que tanto EMATUM como Proindicus y MAM estén dirigidas y participadas por los Servicios de Inteligencia y Seguridad del Estado (SISE), los servicios secretos mozambiqueños, abre todo tipo de sospechas, incluyendo acusaciones de corrupción.

Ante esta situación el Banco Mundial y los principales donadores internacionales exigen responsabilidades y han suspendido sus apoyos directas a los presupuestos mozambiqueños, que representan un 12% del total. El FMI ha paralizó el desembolso de un préstamos de 283 millones de dólares por falta de transparencia y encubrimiento de la corrupción, como declaró la misma Christine Lagarde.

El Colegio de Abogados de Mozambique ya ha indicado que hay indicios de criminalidad, ya que las deudas fueron adquiridas sin pasar por la Asamblea Nacional sin ninguna trasparencia, contraviniendo la Ley Presupuestaria, y la Fiscalía General del Estado ha abierto una investigación.

Más allá del desafío financiero que la polémica de las deudas ocultas significa para el gobierno de Nyusi —tendrá que recortar para cuadrar las cuentas en un escenario macroeconómico nada favorable—, esta situación supone un prueba de fuego para evaluar la calidad democrática y la independencia de los poderes públicos en Mozambique.

Lo es también para el propio gabinete del presidente ya que, aunque las deudas fueron asumidas por el anterior ejecutivo, muchos ministros —empezando por el propio Nyusi como Ministro de Defensa—, tenían cargos en él.

El escenario pone igualmente a prueba a la propia FRELIMO: cada vez son más los que piden la cabeza del ex-presidente Guebuza y, hasta el momento, su hijo político y actual presidente se ha negado a entregarla, si bien, en la reciente convención política del partido, Nyusi ha sido capaz de desposeer al expresidente de gran parte de su poder en la cúpula dirigente. Esta situación, ha venido provocando tensiones internas que amenazan con romper el partido hegemónico mozambiqueño y da alas a las principales formaciones opositores, REANAMO y el ascendente MDM (Movimento Democrático de Moçambique).

niños Mozambique ADO 

La crisis como oportunidad para la paz

Toda esta situación no ayuda a crear las condiciones necesarias para el desarrollo de Mozambique, uno de los países más pobres del mundo y el noveno Estado con menos desarrollo humano, y no hace sino minar la confianza en una economía que no pasa por sus mejores momentos.

Quizás presionados por este excepcional escenario multicrisis que abate el país, en los últimos meses se ha abierto una ventana de oportunidad para la resolución del conflicto político-militar y, tanto el presidente Nyusi como el líder de RENAMO, acordaron la formación de una Comisión Mixta en la que se ha iniciado el diálogo con la mediación de Sudáfrica, la UE y la Iglesia católica por parte de RENAMO y de prominentes figuras africanas como el ex presidente tanzano, Jakaya Kikwete (de la African Governnace Initiative) y el ex presidente botsuano Ketumile Masire (de la Global Leadership Foundation), por parte de FRELIMO.

Desde junio de 2016 y durante estos últimos meses los enviados de ambas partes han estado negociando bajo la cobertura de una tregua, declarada ahora indefinida por parte de RENAMO. Estas conversaciones culminaron en una reunión entre ambos líderes, Nyusi y Dhlakama, en agosto de 2017. 

Ambos partidos, que negocian la descentralización —como demanda RENAMO, para poder gestionar su victoria en las provincias del norte y centro del país— y el desarme, desmovilización y reintegración (DDR) del grupo rebelde también en el parlamento —donde guardan representación—, han expresado sus esperanzas de que en noviembre de 2017 puedan firmar un acuerdo de paz.

Este importante hito podría servir de alimento para sus respectivos electorados de cara a las elecciones municipales de 2018 y las presidenciales, provinciales y legislativas de 2019, ya que la situación económica, social y ambiental, aunque mejorando, sigue sin despegar.

Probablemente la paz se a el primer paso y requisito sin ecua non para la resolución de el resto de desafíos a los que se enfrenta Mozambique y esperemos que las próximas noticias salidas del país afro-mediterráneo, sean halagüeñas.

 

Autor: Alejandro Dorado Nájera. @DoradoAlex

Fotos: Alejandro Dorado Nájera.

Deja un comentario